La Argentina tiene un enorme potencial para la actividad forestal. Las condiciones agroecológicas son óptimas, pero hay varios factores por trabajar para transformar al país en un actor de peso a nivel mundial. Principalmente, el marco para la captación de inversiones, tanto extranjeras como locales. Este fue el tema central del Foro de Inversión y Financiamiento para el Sector Forestal llevado a cabo esta semana en Buenos Aires.
Actualmente, en la Argentina hay 1.200.000 hectáreas de bosques cultivadas, principalmente con pinos, eucalíptos, sauces y álamos, pero de esa superficie sólo el 50% es industrializado.
José Urtubey, miembro del Comité Asesor en Papel y Madera de la FAO, explica que el mayor potencial está en industrializar el 50 % del stock local de madera que hoy no está siendo industrializado, pero para eso es necesario generar el clima para atraer las inversiones. Uturbey comentó en un diálogo con un diario: “Hablamos de la instalación de plantas de celulosa de fibra larga y fibra corta, la ampliación de las plantas existentes de celulosa y papel, la instalación de fábricas de paneles, la producción de pellets, los aserraderos, las usinas termoeléctricas” . “En diez años, Argentina podría triplicar sus exportaciones con solo industrializar las 1.200.000 hectáreas cultivadas. Luego, en el largo plazo, se podría ascender a 5 millones las hectáreas cultivadas”.
Ivan Tomaselli, presidente de la empresa de consultoría, ingeniería y gestión forestal STCP afirma: -“Se estima que en los próximos 10 años se invertirán entre 60 y 80 mil millones de dólares para el desarrollo de la industria forestal en Sudamérica, y estarán concentrados princialmente en los países del Conosur”
jueves, 28 de noviembre de 2013
Industria forestal - Bosques cultivados
Hoy en día la Mesopotamia Argentina es la mayor poseedora de bosques cultivados de toda la Argentina. Nuestro país cuenta con alrededor de 1,2 millones de hectáreas de bosques cultivados y el 80% de las plantaciones se encuentran en la Región Mesopotámica, según la datos de la Dirección de Producción Forestal (MAGyP). El resto se distribuye en regiones de gran importancia como el Delta de Entre Ríos y Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, etc.
Hay que destacar que los bosques de cultivo son un recurso estratégico para el país ya que más del 90 % de la industria forestal trabaja sobre este tipo de plantaciones, generando empleo por unos 500 mil puestos de trabajo (directo + indirecto) y representando exportaciones por más de 1100 millones de dólares.
Además de generar beneficios económicos y sociales, los bosques implantados proveen a la sociedad importantes beneficios ambientales como la fijación de carbono, sustitución en el uso de maderas nativas, favorecen la recuperación de suelos degradados, protección para los recursos hídricos, entre otros bienes.
Hay que destacar que los bosques de cultivo son un recurso estratégico para el país ya que más del 90 % de la industria forestal trabaja sobre este tipo de plantaciones, generando empleo por unos 500 mil puestos de trabajo (directo + indirecto) y representando exportaciones por más de 1100 millones de dólares.
Además de generar beneficios económicos y sociales, los bosques implantados proveen a la sociedad importantes beneficios ambientales como la fijación de carbono, sustitución en el uso de maderas nativas, favorecen la recuperación de suelos degradados, protección para los recursos hídricos, entre otros bienes.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Circuito productivo: yerba mate
Tradición y tecnología se combinan en la recolección de la
yerba mate. Las hojas son recolectadas solamente cuando están maduras y en su
punto justo, para asegurar una yerba de calidad superior.
2da etapa: Transformadora
El sabor, color y aroma que distinguen a cada una de las
yerbas se logran luego de un estacionamiento rigurosamente controlado por
especialistas.
En el Molino se lleva a cabo el procesamiento teniendo en
cuenta los distintos tipos de yerba mate según sus orígenes, tipo de cosecha y
época de elaboración. Esta es luego mezclada en las proporciones adecuadas.
3ra etapa: Distribución
Es el último eslabón de la cadena y es de fundamental
importancia para conservar intactas todas las cualidades de la buena yerba. Se
utilizan envases compuestos por diversos materiales. Las presentaciones más
usuales son de medio y un kilogramo, aunque se suelen comercializar también
envases de un cuarto y de dos kilogramos.
Se la suele distribuir canchada (yerba secada y triturada,
materia prima de los molinos), molida (luego del proceso de molienda, selección
y mezcla. Se la puede vender a industrias del interior o del exterior del
país), envasada (yerba molida y empaquetada. Se comercializa en el mercado
nacional e internacional), o en saquitos (producto para preparar la infusión
que se consume en taza).
Actividades económicas en la región mesopotámica
Agricultura: Predominan los
cultivos plurianuales. La yerba mate fue el cultivo colonizador y rápidamente
llegó a abastecer y superar el consumo nacional. Esto obligó a instalar un
sistema de regulación para equilibrar la oferta con la demanda. Alrededor del
97% de la producción se destina al mercado interno. El esto se exporta a países
donde residen comunidades argentinas numerosas y a nacionales del Cercano
Oriente.
Los yerbales se concentran en el noroeste de Corrientes y sur de
Misiones. Generalmente ocupan chacras de menos de 25 ha.
El tung, oleaginosa industrial, originaria del sudeste de Asia, se
introduce debido a la caída de la
producción asiática y a las demandas
europeas y estadounidenses.
El cultivo del se te desarrolla a partir de 1950 al gravarse su importación, ante la necesidad de limitar la salida d
divisas para comprar artículos que podían producirse en el país.
La respuesta de los agricultores, que ya sufrían los efectos de la
crisis yerbatera por disminución del consumo, fue inmediata. En menos de tres
años se alcanzo el abastecimiento interno.
Lamentablemente no se cuido la selección de las variedades, lo que
comprometió la calidad del producto, limitando la posible exportación.
Los teales se concentran en el noroeste de Corrientes y centro-sur de
Misiones.
Otras producciones agrícolas son los cítricos (sobre todo pomelos y
naranjos), soja, tomate de primicia, tabaco, mandioca, trigo, lino, avena, la
alfalfa, el maní, el arroz, las hortalizas y los frutales. La totalidad de los
cultivos se llevan a cabo en pequeñas y medianas explotaciones familiares, con
escaza utilización de mano de obra asalariada.
Ganadería: se concentra en los
campos de la zona limítrofe misionera-correntina.
Se crían razas criollas y mestizos de cebú. Desde hace unos 20 años se
establecieron cabañas para lograr reproductores de cebú, por el aumento de la
demanda de esa raza, adaptada al medio tropical y subtropical. Esto obligo a la
mejora de las pasturas y a la utilización de rastrojos de soja.
Para consumo local se crían porcinos y aves.
La pesca comercial se realiza en Eldorado, Libertador General San Martin
y Puerto Libertad. Se obtienen dorados, surubíes y patíes.
Explotación forestal: las primeras experiencias se realizaron en
Eldorado, durante la década 1930-40, con plantaciones de coníferas.
Recién en 1970 se dictaron nuevas medidas por parte del Estado para
alentar la actividad mediante créditos y desgravaciones impositivas.
La reforestación predomina en el sector rivereño del Paraná hacia el
norte de Puerto Rico.
Se plantan, sobre todo, pinos, araucaria, paraíso y eucaliptus. Estos
son preferidos en el noroeste de Corrientes, donde esta actividad es mas
reciente.
La explotación de la selva, realizada en forma destructiva durante
muchos años, está actualmente encarada con criterio conservacionista por
legislación provincial.
Recursos mineros: Se limita a la
obtención de rocas de aplicación: basaltos utilizados en la construcción de
caminos; areniscas rocas para revestimientos y solados; arcillas, para
cerámicas y arenas, para construcción.
Aun no están evaluadas las posibilidades de obtener hierro y alúmina,
resultantes de la alteración química del basalto.
Industrias: Se basa en el
procesamiento de la producción agrícola local, con secaderos y molinos de yerba,
secaderos de té, concentrados cítricos y pastas celulósicas, en Puerto Piray y
Puerto Esperanza.
Los aserraderos carecen, por lo general, de instalaciones modernas.
En el sector correntino la industria se limita a la elaboración de té,
yerba mate y algunos aserraderos.
Comunicaciones: El ámbito de la meseta subtropical sufrió hasta la
década de 1960-70 una ausencia casi total de caminos pavimentados.
Recién a partir de 1970 queda unida, mediante la ruta nacional 12, que
bordea la orilla izquierda de Paraná, con el litoral chaco-pampeano mediante el
túnel subfluvial Hernandarias, el Puente General
Belgrano(Corrientes-barranqueras) y el puente Zárate-Brazo Largo.
Estas obras permiten superar la barrera del Paraná que durante siglos
significo un real aislamiento para las provincias de Entre Ríos, Corrientes y
Misiones.
La ruta nacional 14 es paralela al rio Uruguay y a lo largo de esta, es
posible acceder a Brasil y Uruguay, mediante los puentes Paso de los Libres -
Uruguayana, Colon - Paysandú, Fray Bentos - Puerto Unzué y Concordia-Salto,
trazado sobre el coronamiento de la represa de Salto Grande.
El ferrocarril General Urquiza llego a Posadas en 1912 y se autorizo la
unión con el ferrocarril Paraguayo mediante el ‘’ferryboat’’ Posadas-Encarnación,
actualmente sustituido por el puente que une esas ciudades.
El proyecto de continuar Posadas-Iguazú nunca se concreto, aumentando el
aislamiento de las colonias de la costa del Paraná, que tuvieron como único
medio de comunicación a la flota Mihanovich, luego incorporada a la Flota
Argentina de Navegación Fluvial, cuyos servicios están suspendidos. Hoy la ruta
nacional 12 (pavimentada) comunica Posadas con las ciudades ribereñas del alto
Paraná y llega hasta puerto Iguazú en donde existe un puente que comunica con
Puerto Meira, en Brasil.
Posadas y Puerto Iguazú tienen servicios aéreos regulares.
Etapas de poblamiento de la región mesopotámica
Originariamente, la mesopotamia estaba poblada por pueblos guaraníes, charruas, kaingang, entre otros.
Al iniciarse el siglo XVII (etapa colonial), se instala la Compañía de
Jesús en la zona de campos con el objeto de favorecer las comunicaciones entre
las misiones del Paraguay y las del sur del Brasil y, a través de éstas y el
Atlántico, con Europa.
Se fundan las misiones de Candelaria, Loreto, Apóstoles, Concepción,
Yapeyú, San Ignacio y San Javier, éstas dos últimas en el borde de la selva.
Aparte de la evangelización, las misiones se dedicaban al cultivo del
algodón, la explotación de los yerbales naturales y la ganadería.
La expulsión de los jesuitas en 1767 significó la declinación económica
y demográfica, en gran parte por la acción de los bandeirantes que, faltos de
mano de obra esclava proveniente de África, capturaban a los guaraníes para
llevarlos luego a las plantaciones de algodón o caña de azúcar, en reemplazo de
los africanos.
En 1881 se crea el Territorio de Misiones, separándolo de la provincia
de Corrientes, la que poco antes había vendido alrededor del 70% de la
superficie de Misiones a 29 compradores.
Quedó para colonizar una faja central de tierras fiscales que fueron
ocupadas por inmigrantes de nacionalidad polaca, ucraniana, francesa y alemana.
Éstos estaban ya radicados en el sur de Brasil y deciden su traslado a
raíz de la guerra civil originada en la separación del Brasil del estado de Río
Grande, que se proclamó república independiente.
Se inician los cultivos de tabaco, yerba mate, arroz, maíz.
La necesidad de conectarse con la Pampa, donde residía el grueso del
mercado consumidor, hizo surgir una serie de puertos a lo largo del Paraná,
pues se carecía de camino y ferrocarriles, y el río Uruguay es innavegable en
el ámbito de la meseta.
Como consecuencia, el Paraná se convierte en área de atracción,
concentrando a la mayor parte de la población. La densidad en el frente
paranaense es superior a los 20 hab/km2.
Actualmente los mayores incrementos de población se registran en el
norte de Misiones y el noroeste de Corrientes.
La ciudad más poblada es Posadas; con 220.000 habitantes concentra las
actividades comerciales, financieras y educativas superiores. Es además terminal
del ferrocarril General Urquiza. Recientemente se inauguró el puente denominado
Roque Gonzáles de Santa Cruz (sacerdote jesuita nacido en Asunción del
Paraguay), que comunica a Posadas con la ciudad paraguaya de Encarnación.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Pueblo Káingang
Economía: fueron principalmente recolectores y uno de sus más preciados productos fueron los piñones de coníferas. De abril a junio recolectaban ayudados por cuerdas, y participaban hombres y mujeres. Los varones agitaban las ramas y las mujeres recogían los frutos del suelo. Con los piñones fabricaron bebidas alcohólicas.
Vestimenta: "andaban por ahí desnuditos nomás", los grupos del norte usaron un delantal que les cubría desde la cintura hasta las rodillas. Confeccionaron las prendas con cuero.
Datos generales: su vivienda era el paravientos, que no era otra cosa que paredes hechas con vegetales trenzados y puestas al lado que soplaba el viento. El paraviento era inclinado o sea que hacia las veces de pared y techo.Obedecieron a un cacique que solía ser brujo también. Los jefes usaron grandes mantos que les llegaban a los pies.
Los káingangs actualmente existentes en Brasil se distribuyen entre 32, poblados (terras indígenas):
Estado de San Pablo (2): Icatu y Vanuire.
Estado de Paraná (11): Barao Antonina, Sao Jeronimo, Apucaraninha, Mococa, Queimados, Ivaí, Faxinal, Marrecas, Rio das Cobras, Mangueirinha y Boa Vista.
Estado de Santa Catarina (7): Palmas, Xapecó, Chimbangue, Tolldo Imbu, Toldo Chimbangue II y Aldeia Condá.
Estado de Río Grande del Sur (12): Inhacorá, Guarita, Iraí, Río da Várzea, Nonoai, Votouro, Ligeiro, Carreteiro, Cacique Doble, Ventarra, Serrinha y Borboleta.
Charrúas
Los charrúas fueron un conjunto de pueblos amerindios que habitaban en los territorios del actual Uruguay, de las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes y también en el Estado actualmente brasileño de Río Grande del Sur.
Tuvieron 2 momentos claves: hasta la primera mitad del siglo XVII y desde allí hasta mediados del siglo XIX, época en que desaparecieron. La diferencia entre ambos momentos fue el dominio del caballo, como instrumento de transporte, caza y guerra.
Los del primer período se dedicaban sobre todo a la caza de venados y ñandúes. Usaron las boleadoras (de 2 y 3 bolas). Usaron grandes canoas para la pesca. Con la llegada del caballo emplearon lanzas de varios metros de largo.
Viviendas: era muy particular: constaba de 4 estacas colocadas de manera que formaban un cuadrado abierto por delante y sin techo; las paredes eran esteras de juncos entrelazados, colgadas de travesaños que sostenían las estacas.
A partir del siglo XVII construyeron sus chozas con ramas arqueadas y cubiertas con cueros de caballo o vaca. Su cama era un cuero en el suelo.
Vestimenta: usaron mantos de piel como los indios patagones del sur del país. Se denominaron quillangos (quiyapi). Los usaron con el pelo hacia adentro y el la parte exterior pintada con figuras geométricas. Lógicamente los quillangos eran para el invierno. En verano usaron un delantal de cuero o algodón. Como ornamento, usaron un tabique en la nariz, pintura y tatuajes.
La matanza de Salsipuedes
El 11 de abril de 1831, en Puntas del Queguay, se dio a lugar la matanza conocida como Matanza de Salsipuedes. A orillas del arroyo Salsipuedes, entre Tacuarembó y Río Negro, tenía su cuartel general el presidente Fructuoso Rivera. Rivera convocó a los principales caciques charrúas, llamados Polidoro, Rondeau, Brown, Juan Pedro y Venado, junto con todas sus tribus, a una reunión diciéndoles que el Ejército los necesitaba para cuidar las fronteras del Estado. Según los relatos, agasajados y emborrachados, fueron atacados por una tropa de 1.200 hombres al mando de Bernabé Rivera. Se dice que el propio Rivera dio la señal de iniciar el ataque, haciendo fuego sobre el cacique Venado, tras pedirle que le entregara su cuchillo para picar tabaco.
El saldo según la historiografía oficial fue de 40 indios muertos y 300 prisioneros, de los cuales algunos lograron huir siendo perseguidos por Bernabé Rivera. Entre las tropas hubo 9 heridos y un muerto.
La persecución de los charrúas no se agotó en la matanza de Salsipuedes. Bernabé Rivera, en particular, tuvo un especial empeño en encontrar y exterminar a los que lograron escapar. El 17 de agosto de 1831 sorprendió en Mataojo, cerca de la desembocadura del Río Arapey, a un grupo de charrúas comandado por los caciques El Adivino y Juan Pedro, a los que atacó saldándose el episodio con 15 muertos y más de 80 prisioneros. Informó que habían conseguido escapar 18 hombres, entre ellos, el cacique Polidoro, único cacique sobreviviente. El 16 de junio de 1832 localizó a un grupo de charrúas en una hondonada llamada Yacaré-Cururú. En una emboscada, los charrúas mataron a Bernabé, a dos oficiales y a nueve soldados.
De acuerdo con el profesor Lincoln Maiztegui Casas, "la desaparición de los charrúas fue un proceso paulatino que llevó más de 200 años y que se generó a partir de la ocupación del territorio por europeos". Según Maiztegui, los guaraníes se adaptaron y los charrúas no y, por ello, fueron gradualmente extinguiéndose. Miles murieron, otros miles huyeron al noroeste a Brasil, otros miles se quedaron como siervos y se mestizaron con los blancos perdiendo su cultura. La príncipal justificación de la élite criolla era el supuesto intento de "civilizar" a los indios, "mejorar" la raza uruguaya y evitar el abigeato. El país tenía un importante número de ganado vacuno y equino constantemente amenazado de robo por parte de los indígenas. A fines del siglo XIX quedaban poco más de 1.000 charruas "puros" en Uruguay.
Actualmente se calcula que en Uruguay, Brasil y Argentina hay entre 160.000 y 300.000 descendientes de charrúas, todos ellos mestizos. Un grupo de ellos lleva adelante un proceso de recuperación de su identidad indígena, especialmente en Entre Ríos, donde se han restablecido seis comunidades charrúas.
Tuvieron 2 momentos claves: hasta la primera mitad del siglo XVII y desde allí hasta mediados del siglo XIX, época en que desaparecieron. La diferencia entre ambos momentos fue el dominio del caballo, como instrumento de transporte, caza y guerra.
Los del primer período se dedicaban sobre todo a la caza de venados y ñandúes. Usaron las boleadoras (de 2 y 3 bolas). Usaron grandes canoas para la pesca. Con la llegada del caballo emplearon lanzas de varios metros de largo.
Viviendas: era muy particular: constaba de 4 estacas colocadas de manera que formaban un cuadrado abierto por delante y sin techo; las paredes eran esteras de juncos entrelazados, colgadas de travesaños que sostenían las estacas.
A partir del siglo XVII construyeron sus chozas con ramas arqueadas y cubiertas con cueros de caballo o vaca. Su cama era un cuero en el suelo.
Vestimenta: usaron mantos de piel como los indios patagones del sur del país. Se denominaron quillangos (quiyapi). Los usaron con el pelo hacia adentro y el la parte exterior pintada con figuras geométricas. Lógicamente los quillangos eran para el invierno. En verano usaron un delantal de cuero o algodón. Como ornamento, usaron un tabique en la nariz, pintura y tatuajes.
La matanza de Salsipuedes
El saldo según la historiografía oficial fue de 40 indios muertos y 300 prisioneros, de los cuales algunos lograron huir siendo perseguidos por Bernabé Rivera. Entre las tropas hubo 9 heridos y un muerto.
La persecución de los charrúas no se agotó en la matanza de Salsipuedes. Bernabé Rivera, en particular, tuvo un especial empeño en encontrar y exterminar a los que lograron escapar. El 17 de agosto de 1831 sorprendió en Mataojo, cerca de la desembocadura del Río Arapey, a un grupo de charrúas comandado por los caciques El Adivino y Juan Pedro, a los que atacó saldándose el episodio con 15 muertos y más de 80 prisioneros. Informó que habían conseguido escapar 18 hombres, entre ellos, el cacique Polidoro, único cacique sobreviviente. El 16 de junio de 1832 localizó a un grupo de charrúas en una hondonada llamada Yacaré-Cururú. En una emboscada, los charrúas mataron a Bernabé, a dos oficiales y a nueve soldados.
Actualmente se calcula que en Uruguay, Brasil y Argentina hay entre 160.000 y 300.000 descendientes de charrúas, todos ellos mestizos. Un grupo de ellos lleva adelante un proceso de recuperación de su identidad indígena, especialmente en Entre Ríos, donde se han restablecido seis comunidades charrúas.
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